Cuando no nos salen palabras frente al dolor es cuando nos abraza el Consolador.
Más de una vez nos encontramos en situaciones que no se nos ocurre que decir. Y decir qué?
Porqué debemos decir?
Porqué no podemos estar callados, en silencio?
Te pasó circunstancias donde no supiste que decir?
Ahí es cuando el Espíritu Santo habla. Cuando no estorbamos nosotros. Más de una vez nuestras palabras hacen bulla, ruido , por eso si no sabemos que decir, esperemos en silencio. Prudentes y coherentes.
No siempre se necesita de nuestras palabras.
Hay un tiempo de callar.
Su Espìritu abraza y habla. Es el consolador.
No hay situaciòn ni lugar a dònde no llegue su Espìritu. Dios siempre está.
Jesùs nos prometiò, no nos dejò solos. Su Espìritu Santo està a nuestro lado. Es real. Es verdad.
Permanecemos en su presencia.
Este pensamiento de que “algo tengo que decir o hacer” no nos favorece.
Un abrazo habla, una mirada, una sonrisa porque comunicamos mucho más sin palabras, y en esa espontaneidad de un abrazo es dónde el Espíritu Santo interviene y somos impartidos de paz y consuelo.
Deja a su Espíritu hable. Tu silencio también bendice.
Dios te bendiga 🙏


