Es la voz de mi amado que llama
Primera parte:
Dormía, ya limpia, perfumada, … pensando en su amado.
Sus sentimientos estaban conectados al corazón de él.
De pronto su amado la llama, le pide abra la puerta y ella oye pero le ganó su comodidad.
Cómo iba a vestirse de nuevo? Cómo ensuciar sus pies si ya los había lavado?
El amado metió la mano por la ventanilla pero no le abrió… cuando abrió su amado se había ido.
En esta primera parte de este devocional pensaba y te invito reflexionemos , será que ella tuvo la decisión de ser diligente o no al llamado del amado? Velaba? Realmente velaba? Estaba atenta a oír y accionar?
Dice cómo me he de vestir? Tengo que lavar mis pies otra vez?
Estaba dispuesta a esforzarse y ser violenta en arrebatar la bendición que era que el amado entrará a su casa, a su corazón, a su vida?
Me pregunto, cómo hijos de Dios no nos pasa lo mismo?
Oímos el llamado de Dios pero seguimos durmiendo, no queremos incomodarnos, salir de nuestras creencias , de nuestras tradiciones y modelos aprendidos. Otra vez debía vestirse, y cuántas veces necesitamos Dios nos cambie las vestiduras y lavarnos los pies por caminar caminos torcidos.
Abrimos la puerta del corazón desde adentro, Dios no va a obligarnos ni forzarnos, él no es el salteador (Juan 10.1), es el buen pastor.
Será que nos distraernos en nuestros propios quehaceres, trabajos, proyectos y demás, mientras el Padre sigue llamando para entrar a nuestras vidas y ser bendecidos.
Vestirse, lavarse y tanto más era dejar su lecho ( Cantares 5.3) ella estaba diciendo, ” ya es tarde ” ” estoy ocupada” ” te amo pero a mi manera” ” te oigo pero no quiero obedecer” ” no quiero esforzarme”
Dios no llega tarde. Si amamos a Dios también con obras lo demostramos, la fe sin obras es muerta, y esas obras son testimonio, que alcanza a otros.
Si hoy el Padre te está llamando, corre y abre la puerta.
Te invito, te animo a abrir la puerta al Deseado de las naciones, a Cristo y deja que te vista con vestiduras nuevas.
Cantares 5:2
Yo dormía, pero mi corazón velaba. Es la voz de mi amado que llama: Ábreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía, Porque mi cabeza está llena de rocío, Mis cabellos de las gotas de la noche.


