LA OBEDIENCIA TRAE ACEITE DEL CIELO

LA OBEDIENCIA TRAE EL ACEITE DEL CIELO

    “E hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel; pero Samuel dijo a Isaí: Jehová no ha elegido a estos.  Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son estos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí. 1 Samuel 16.10.11

El papá de David, hizo pasar siete hijos delante de Samuel, para ver cual era el elegido y ninguno lo fue. Un papà que insiste en esos siete, un líder que elige según su parecer, un hijo de Dios , en lo secreto haciendo su tarea y un Dios Todopoderoso que cumple sus planes, son los personajes de este acontecimiento.

Cuando llega Samuel a Belén, ofrece sacrificio e invita y santifica  a Isaí y sus hijos para el ungimiento, claro que a David no lo consideró para este momento de preparación ceremonial. David estaba cumpliendo con su tarea de cuidar el rebaño. Samuel creyò que el primero era el ungido, se le olvidó que Dios dijo:
“y me ungirás al que yo te dijere.” 1 Samuel 16.3

Pero a Dios , que todo lo ve, no se le pasò David y pone en Samuel la pregunta, si había más hijos cuya respuesta de Isaí es sí.
Samuel que ya conocía el corazón de Isaí le responde  marcando la importancia que ese menor venga. Isaí dice el menor y la pregunta sería:  ¿Menor que quién o qué? ¿ Desde dónde es la comparación de Isaí, que lo presenta a David como menor?
Existe tristemente la comparación y la competencia en los asuntos del Padre, cuando nuestro Dios es incomparable y sus obras para cada uno fueron escritas de antemano.
David no compitió por su lugar ni se comparó, sólo hacía la tarea que su papá Isaì le había encomendado. Hay tiempos que es difícil obedecer, pero nos conviene a nosotros. Fue la obediencia de David que trajo el aceite del cielo y fue ungido, en medio de los siete hermanos.
Samuel dijo:
“Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí”

Dios tenía una mesa preparada para David y esto tiene que ver con que  Dios no olvida y ni el hombre ni las circunstancias pueden cambiar los planes de Dios.

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