💥Éxodo 3:2-4
“Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía… Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza.”
🔥El Desierto no es un castigo, es una cita,
Moisés pasó 40 años en el desierto y para él, el desierto era su rutina, su anonimato y, quizás, su resignación.
Muchas veces pensamos que estamos en el desierto porque algo salió mal, pero el desierto es en realidad el escenario que Dios utiliza para limpiar nuestra visión. En la comodidad de Egipto, Moisés no hubiera prestado atención a un arbusto ardiendo; en la escasez del desierto, cualquier fuego se vuelve una señal.
Lo más impactante de la historia es que la zarza no se encendió justo cuando Moisés pasó. La zarza estaba allí. El texto sugiere que la manifestación esperaba por el hombre. En tu desierto hoy, el propósito ya está encendido. No tienes que pedir que el fuego caiga; tienes que pedir que tus ojos se abran. Tu llamado, tu salida y tu nueva temporada ya están latiendo en medio de tu dificultad.
🏜️La zarza no arde para dar calor, arde para dar una orden. Cuando Moisés se acercó, lo primero que recibió fue una dirección. La zarza es el punto final al capítulo de la incertidumbre. Si hoy logras ver “esa zarza” —esa idea que no te deja, esa paz que sobrepasa el entendimiento, esa puerta que se entreabre— regocíjate: Dios ha bajado a escena. La zarza es la evidencia de que Dios ha escuchado el clamor y que tu etapa de preparación ha concluido.
🔥 No pases de largo. No pienses que es solo otro día de calor en el desierto. Quítate el calzado de la duda, del cansancio y de la queja, porque si hay fuego, hay Presencia. Y si hay Presencia, tu comisión está por comenzar.
Te toca creer🌠
Dios te bendiga 🙏
Nuestro catálogo


