Salmos 25:15
“Mis ojos están puestos siempre en el Señor, pues solo él puede sacarme de la trampa”.
Este versículo es un poderoso recordatorio de dónde debemos enfocar nuestra atención, especialmente cuando nos sentimos atrapados o abrumados. La vida está llena de “redes” o “trampas”: situaciones difíciles, pecados recurrentes, ansiedades, problemas o relaciones financieras conflictivas. Estas trampas pueden hacernos sentir desesperados y sin salida.
Pero el salmista, en medio de su angustia, declara su decisión: “Mis ojos están puestos siempre en el Señor”. No se enfoca en el tamaño del problema, ni en la habilidad de sus enemigos, ni en su propia debilidad. En cambio, eleva su mirada a Dios.
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