Lágrimas con propósito
Nuestro papá Dios tiene sus ojos y oídos atentos a nuestras vidas, ninguna de nuestras angustias y lágrimas se le pasan a Dios sirven para acercarnos más a él, ser atraídos a su verdad y se nos revele su amor, su fortaleza y su cuidado.
El salmista David llevaba sus aflicciones al Señor porque conocía que nuestro Padre Eterno considera las lágrimas que derramamos aún a escondidas, aún lágrimas del corazón que humedecen nuestra almohada y aquellas lágrimas del silencio pero que para Dios hablan y mucho.
David cuando cuidaba las ovejas de su papá pudo comprobar cómo Dios recogió cada lágrima y luego cuando tuvo tiempos de persecución experimentó como Dios se hizo cargo de esas situaciones de llorar ocupándose de los enemigos de David.
Pero esas lágrimas fueron las que lo llevaron al salmista a buscar con anhelo y deseo los brazos de consuelo de Dios descansando en el amor del Padre y pudo decir : “Dios es nuestro amparo y fortaleza , es nuestro pronto auxilio en tribulaciones”
Salmos 58 dice que David lloraba pero no dejaba de confiar, se refugiaba bajo las sombras de las alas del Dios Altísimo y ahí esperaba que pasarán los quebrantos con su corazón dispuesto a trovar salmos. Con su rostro húmedo por sus lágrimas el llamaba su alma a despertar por la mañana para alabar al Señor.
Quién mejor que el dulce cantor de Israel conocía lo que significaba ” por la noche durará el lloro y a la mañana vendrá la alegría” como lo dice Salmos 30.
¡Tenían propósito y lo cumplieron esas lágrimas de David!
Procuremos nuestras lágrimas cumplan propósito. Nos conduzcan a los brazos de nuestro Dios para ser consolados y conocerle aún más como Padre. Que no nos impidan alabar el nombre de nuestro Dios y que cada mañana despertemos nuestra alma para exaltar y dar gloria al Señor.
Tú llevas la cuenta de todas mis angustias y has juntado todas mis lágrimas en tu frasco; has registrado cada una de ellas en tu libro.
Salmos 56:8


