LLUVIA TARDIA Y TEMPRANA

LLUVIA TARDÍA Y TEMPRANA

Animales del campo, no temáis; porque los pastos del desierto reverdecerán, porque los árboles llevarán su fruto, la higuera y la vid darán sus frutos. Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio. Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite.

Joel 2.22

Tantas veces miramos a lo lejos como no pensando nada pero estamos pensando todo.
Todo lo que fue, lo que no fue y eso que nos hubiese gustado sucediera. Vemos nuestras expectativas arrinconadas por dudas y temores.

¿Volverá a ser cómo antes? Es la pregunta que frecuenta nuestros pensamientos. ¿Y si eso hubiese pasado cómo sería hoy ? Añoramos un momento , recordamos y en ese segundo tan frágil de la memoria sentimos placer al imaginarlo.

Nos visitan tantas inquietudes sin respuestas. Pero Dios nos prometió la lluvia tardía y temprana, y te dirás qué tiene que ver esto con lo que a mí me pasa?

Cómo sabemos la lluvia se relaciona con cosechar y ese es el punto. ¿Qué no has cosechado aún? ¿Qué fue de lo que sembraste? Los que sembraron con lágrimas cosechan con alegría está escrito. ¿Y tus semillas?

Quizás preparaste la tierra por años , quitaste las malezas, las plagas pero está seca y necesita lluvia para humedecerla, poder trabajarla y sembrarla.

Sembrar en tierra seca no te asegura que la semilla germine.

Sin lluvia no se puede sembrar, es necesaria la lluvia y es Dios quien la envía. Tu vida es la tierra que necesita la lluvia de Dios para que coseches los frutos.

Pide a Dios la lluvia para tu vida, para tus hijos, para tu matrimonio, para tu trabajo y proyectos. ¿Qué lluvia pensarás?

Tiene que ver con fuerzas nuevas, con esas ganas de volver a intentarlo, con las expectativas de que se puede cambiar y que los otros también pueden cambiar, pensamientos de bien y de esperanza. La lluvia tiene que ver con la paz interna, ese gozo a pesar de todo, con fortaleza que vence incapacidades y temores, esas palabras que necesitas para solucionar conflictos que aún están presentes en el día a día. Se trata de la unidad familiar, no es pensar lo mismo cada uno, es sí caminar en una misma dirección con un propósito general y a su vez cada uno con su propósito personal. Pedir la lluvia de Dios es decidir amar a pesar de todo.

Es pedirle a Dios su lluvia de sanidad y restauración, su lluvia de perdón y amor. Y tanto más que vos sabes que necesitas.

Por qué comparamos esas bendiciones o peticiones como lluvia? Por que vendrán del cielo, y tu no haces ningún esfuerzo para se suelten esas aguas del cielo, Dios las envía a tiempo, cuando tu tierra está lista para sembrarse.

Preparaste tu tierra y clamaste por lluvia? Es entonces tiempo de tomar tus semillas de fe y sembrarlas.

Dios enviará la lluvia tardía para que coseches. Hoy empieza a preparar la tierra y siembra lo que vos deseas cosechar en tu vida o en tu matrimonio y demás.

No esperes cosechar amor si no sembraste, no esperes cosechar felicidad si no sembraste y así. Lo que sembraste es lo que cosechas. Sin siembra no hay cosecha. Es duro reconocerlo y confronta pero es una realidad que lo vemos también en la naturaleza. Si hoy estás cosechando lágrimas revisa tu siembra, que semillas sembraste, en qué tierra sembraste, etc.

Sólo establecer que puede que hoy no tengas frutos y tu campo este vacío, pero sabes hay una promesa de Dios. Él envía la lluvia temprana para que siembres y la tardía para que coseches en tu vida. Hoy Dios te da una nueva oportunidad de empezar de nuevo. Pone semillas en tu mano, corre a sembrarlas y pide a Dios las lluvias. Confía.

Oramos para Dios alumbre esa tierra seca en tu vida que necesita lluvias del cielo para puedas sembrar y cosechar frutos que sobreabunden en amor y obras de bien. Que coseches mucho más de lo que perdiste. Que tus semillas de fe se multipliquen y des semillas a otros. Oramos tu corazón se llene de trigo, del alimento que es Cristo, se llene de vino, es decir hagas un nuevo pacto con Dios y se llene de aceite que tiene que ver con la presencia de su Espíritu Santo en tu vida. Te bendecimos. Amén.

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