”Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme bajo la sombra de tus alas.” – Salmos 17:8 (RVR1960)
Este versículo es una de las expresiones más hermosas y conmovedoras de la Biblia sobre la protección divina. Es una oración de David, quien se encontraba en un momento de gran angustia, rodeado de enemigos que buscaban su vida. En medio de su desesperación, eleva su clamor a Dios, pidiéndole un cuidado y una protección extraordinarios.
Analicemos las dos imágenes poderosas que David utiliza:
1. “Guárdame como a la niña de tus ojos”
La “niña del ojo” es la pupila, la parte más sensible y vital del ojo. Cualquier objeto, por pequeño que sea, que se acerque al ojo provoca un reflejo inmediato y protector: el párpado se cierra para resguardarlo. David está pidiéndole a Dios que lo cuide con ese mismo instinto y celo. Le está diciendo: “Señor, soy tan valioso para ti como la pupila de tu ojo. Protegerme es tu respuesta automática e instintiva ante el peligro”.
Esta imagen nos enseña que para Dios, somos preciosos. No somos simplemente un número más entre la multitud, sino que somos amados y valorados de una manera personal y única. Él nos protege de los peligros grandes y pequeños, incluso de aquellos que no podemos ver. Su cuidado es meticuloso y constante.
2. “Escóndeme bajo la sombra de tus alas”
Esta segunda imagen evoca la figura de una gallina que, ante el peligro, reúne a sus polluelos bajo sus alas para protegerlos. Las alas son un símbolo de refugio, seguridad y calor. Los polluelos, pequeños e indefensos, encuentran en el abrazo de la madre gallina un lugar de paz y protección inquebrantable.
David pide a Dios que lo cubra de la misma manera. Quiere ser escondido bajo la seguridad de su poder y su amor. Esto no significa que los problemas y las amenazas desaparezcan, sino que en medio de ellos, podemos encontrar un refugio seguro en la presencia de Dios. Bajo Sus alas, no solo estamos a salvo del enemigo, sino que también experimentamos el consuelo y la paz que solo Él puede dar.
Aplicación para nuestra vida:
Confianza en medio de la adversidad: ¿Te sientes amenazado, preocupado o en peligro? Este versículo te invita a orar con la misma confianza de David. Pídele a Dios que te guarde como a la niña de sus ojos. Confía en que eres valioso para Él y que Su protección está sobre ti.
Refugio en la tormenta: La vida está llena de “enemigos”: el estrés, la enfermedad, las dudas, los miedos, las personas que nos quieren hacer daño. Este versículo nos recuerda que podemos correr a Dios como nuestro refugio. Podemos encontrar paz y seguridad bajo la sombra de sus alas, incluso cuando la tormenta ruge a nuestro alrededor.
Valor personal: Medita en el hecho de que eres la “niña de los ojos” de Dios. Eres amado, eres importante, eres un tesoro para Él. Esta verdad puede transformar tu autoestima y tu perspectiva sobre tu propia vida.
Que hoy tu oración sea la de David: “Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme bajo la sombra de tus alas”. Y que, al hacerlo, encuentres la paz y la seguridad que solo provienen de la protección de tu Padre celestial.


